UN LUGAR MÁGICO OCULTO EN EL DESIERTO

La Guajira, lugar de arena sol y viento, le brindó a los estudiantes de Grado Noveno una experiencia única en sus vidas. La primera noche, con historias alrededor de la fogata, compartieron con los habitantes de la ranchería, comieron platos típicos de la región y durmieron en chinchorros. Al ritmo de vallenatos y música autóctona de la región, muy temprano en la mañana tomaron rumbo al Cerrejón para disfrutar de los paisajes del lugar, del atardecer en el Cabo de la Vela, del encuentro con la naturaleza en el santuario de fauna y flora Los Flamencos y de la visita al internado en Uribía, compartiendo con los indígenas Wayúu.

Gracias a esta mágica experiencia, los estudiantes fortalecieron valores como la empatía al comprender la situación que afrontan los Wayúu diariamente; la bondad, ya que hubo un buen trato hacia compañeros, guías y profesores; y la gratitud hacia los nativos, quienes les explicaron lo idiosincrático de Riohacha y del clan el Dividivi. Así mismo, adquirieron aprendizajes académicos, puesto que visualizaron los cambios de vegetación y adaptaciones según la región, fortalecieron una perspectiva crítica con respecto a los programas ambientales y sociales del Cerrejón, pudieron comprender la cosmovisión de los Wayúu y sus tradiciones, lograron evidenciar los problemas que esta etnia afronta para proponer soluciones viables y promover la cultura, constataron la escasez de agua y sus malas condiciones de consumo, e hicieron entrevistas a los nativos con el objetivo de contrastar lo dicho por ellos con lo aprendido en clase.

Ha de resaltarse la actitud positiva por parte de los estudiantes, guías y docentes que hicieron de esta salida un éxito, dejando así una huella no sólo en la comunidad, sino en cada uno de los nativos con quienes interactuaron.